domingo, 14 de febrero de 2010

Un soñador


Hace un tiempo conocí a un soñador, solía oírlo cantar, expresarse a todo pulmón, componer poesía a una musa incomparable, siempre por las noches, siempre solo, siempre en el mismo lugar. Solía deleitarse disfrutando de cosas sencillas, de lo hermoso que hay en una noche, de lo endulzante de la luna, de la frescura del viento, del olor de los arboles, del susurro del agua y del encanto de la vida...supongo que eso me llamó la atención...
Un día cualquiera me acerqué a el, admirando su tonada y me hizo recordar sentimientos escondidos en mi, sensaciones muy gratas que alguna vez dejé guardadas en una cajita de cristal, para talves algún día poder usarlas nuevamente...Esa noche hablé mucho con el, esa noche comenzó esa amistad...
Usualmente recurría a oír su sonata a la luna, desde lejos pues admiraba como el era, admiraba su simpleza, admiraba su coraje, admiraba su sabiduría, admiraba su manera de vivir...
Pero una noche como cualquier otra, cuando el viento susurraba, la luna iluminaba y el agua cantaba, fue distinto, el se encontraba mirando allá a lo lejos, pensando quizás en que, interrumpió mi concentración diciéndome, mira esos pies que no saben caminar... mira esos ojos que no saber ver... mira esos oídos que no saben oír... y yo le respondía con una mirada enséñales a caminar, a ver y a oír, ellos no pueden solos, se dejan engañar, se dejan caer por las cosas sin importancia que los rodean, por cosas vagas de lo cotidiano que los atrapa sin que se den cuenta prohibiéndoles libertad, prohibiéndoles aprender, ayúdales a seguir, a ver aquello que en realidad deben ver, a disfrutar de las cosas por lo bellas y simples que son, enséñales a nutrirse de lo que se les entrega, a llenarse de lo que les rodea, a oír lo que deben escuchar, para así poder ser libres, poder avanzar...pues si, siento que aveces miramos mucho atrás, aveces nos enjaulamos en aquellos malos momentos, de los cuales debemos aprender, aveces dejamos de ser felices por...por no darnos cuenta de lo que somos, de lo que en realidad tenemos y de todo aquello que la vida nos ofrece me respondía sin perder aquello que observaba con tanto recelo, entonces ¿que hacer para ayudarles? le pregunte, no lo se aún respondió, mientras se levantaba del lugar y comenzaba a caminar, lo seguí instintivamente, el caminaba en silencio sin mirar atrás... de pronto se detuvo aún mirando perdidamente, pero esta vez hacia abajo y ahora, recién ahora pude ver con claridad, ahora pude ver lo que el miraba...era un lago...el miraba el agua...no, el nunca miró el agua, veía el reflejo del agua, el nos miraba allí dentro con cautela, veía nuestro reflejo divagar con las ondas del agua, buscaba algo allí... ahora me dijo... lo miré sin entender... ahora, mira esos pies que no saben caminar, mira esos ojos que no saben ver y mira esos oídos que no saben oír...lo volví a mirar, me sonrió y me dijo les puedes ayudar? mientras yo me veía en el lago...

2 comentarios:

Jekita =P dijo...

Un soñador...
lo mejor.. me encantó lo que escribiste!

"siento que aveces miramos mucho atrás, aveces nos enjaulamos en aquellos malos momentos, de los cuales debemos aprender, aveces dejamos de ser felices por...por no darnos cuenta de lo que somos, de lo que en realidad tenemos y de todo aquello que la vida nos ofrece"

no sabes cuanto me llego eso
sigue escribiendo asi manis!
escribes bellisimo!

te quiero! :)

Pluma dijo...

me tuuuu!!!! que weno que te gusto, de hecho edite una pekeña parte para ti :D

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